Escala del Dolor

Pequeños sensores de diámetro inferior a una millonésima de milímetro llamados nociceptores (del latín nocere = hacer daño, y capere = captar) se encargan de la transmisión de la información de "dolor".

Estas terminaciones nerviosas, que están en todo el organismo, tienen la función de recibir ciertos estímulos y enviarlos por las fibras nerviosas hasta el cerebro. Todos ellos realizan funciones especializadas: algunos reaccionan exclusivamente a la temperatura, otros a la presión o la vibración y otros a las sensaciones de dolor.

Si estos sensores son estimulados de alguna forma (ya sea mecánica, térmica, química o eléctrica) se acciona una alarma y se envía al cerebro la señal de "dolor". Se calcula que, desde los millones de nociceptores distribuidos por todo el organismo, se transmite una enorme cantidad de estímulos por segundo y sólo somos conscientes de una pequeña parte de ellos.

La sensación de dolor es una experiencia subjetiva y diferente en cada persona. Influyen en su percepción muchas variables (edad, otros dolores sufridos) y cada persona lo tolera mejor o peor. Este margen de tolerancia es llamado "umbral del dolor", intensidad mínima a partir de la cual un estímulo se percibe como doloroso.

Se ha establecido una Escala del Dolor (EVA), con grados del 1 al 10, para tener una medición más precisa, objetiva y científica del dolor.

La Escala Visual Análoga (EVA): consiste en una línea recta, habitualmente de 10 cm de longitud, con leyendas que van de "SIN DOLOR" a "DOLOR MÁXIMO" en cada extremo. El paciente anota en la línea el grado de dolor que siente de acuerdo a su percepción individual, midiendo el dolor desde el punto cero (SIN DOLOR).