
¿Es usted de los que no pueden escuchar un acorde de su grupo rock sin que su cuello se desboque? ¿Suelta su melena al viento cada vez que oye un tema de hip-hop? ¿No es capaz de reprimir el cabeceo al sentir el ritmo del bajo? Sépalo: Su forma de seguir el ritmo puede ser perjudicial para su salud.
Al menos eso es lo que asegura un estudio, publicado en 'British Medical Journal', en una edición en que aborda a temas que, aunque están sometidos a una rigurosa metodología científica, son cuando menos curiosos.
Este trabajo, realizado por dos profesores de la Universidad New South Wales de Sydney (Australia), asegura que las sacudidas con las que muchos amantes del heavy y el rock duro acompañan sus canciones favoritas, aumentan el riesgo de sufrir lesiones –por lo general, suaves- en el cuello y la cabeza.
Estos profesores no quisieron comenzar su investigación sin haber realizado un minucioso trabajo de campo previo. Por eso, compraron entradas para varios conciertos de Motorhead, Motley Crue, Ozzy Osbourne, Skid Row o Whitesnake, entre otras bandas, y analizaron el comportamiento del público para evaluar "cuáles eran los movimientos de cabeza más comunes entre la audiencia". El concienzudo análisis puso de manifiesto que el estilo 'arriba y abajo' era, sin duda, el más habitual.
Después, elaboraron un modelo teórico para estudiar si la amplitud de los movimientos tenía algún efecto en la severidad de las posibles lesiones. Y, además, pidieron a 10 músicos que les detallasen sus 10 canciones preferidas para mover la cabeza, con el objetivo de calcular el tempo medio de estos temas.
Al cruzar los datos, los investigadores comprobaron que esta media era de 146 pulsos por minuto, un ritmo que era capaz de aumentar el riesgo de complicaciones. "Con este tempo, los movimientos de cabeza pueden causar dolores de cabeza y mareos si el giro alcanza un ángulo mayor de 75 grados", explican los autores en su trabajo.
Cuanto mayor sea el tempo –por poner un ejemplo, 'Kickstart my heart' de Motley Crue alcanza 180 pulsos por minuto- y la amplitud de los movimientos de cabeza, mayor es el riesgo de sufrir lesiones, si bien las probabilidades de padecer un problema de cuello empiezan a ser considerables una vez se sobrepasan los 130 pulsos.
Con todo, este trabajo no es el primero en señalar los riesgos asociados al cabeceo. Otros informes más reducidos habían señalado que esta práctica aumenta el riesgo de pérdidas de audición, lesión cerebral, entre otros problemas. Los más melómanos recordarán que, en 2005, los médicos que trataron a Terry Balsamo, el guitarrista de Evanescence, le diagnosticaron un infarto cerebral y le aseguraron que detrás del trastorno estaban sus movimientos descontrolados de cabeza.
Fuente: Declan Patton, Andrew McIntosh. Head and neck injury risks in heavy metal: head bangers stuck between rock and a hard bass. BMJ 2008;337:a2825.
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