
¿Qué es el dolor? ¿Por qué sentimos dolor?
¿En qué tipos de dolores son es más efectiva Aspirina®?
¿Por qué tenemos dolor de cabeza?
¿Qué es lo que causa el dolor de cabeza?
¿Es frecuente sufrir dolores de cabeza?
¿Cuánta Aspirina® tomar en caso de cefalea tensional?
¿Cuál es mecanismo de la migraña?
¿Es efectiva Aspirina® para tratar los ataques de migraña intensos?
¿Qué efecto tiene Aspirina® sobre los dolores musculares?
El dolor es la sensación que resulta de la estimulación nerviosa originada por un proceso patológico, infección, quemadura o contusión que lesiona dicha terminación nerviosa. Este estímulo llega a la médula espinal a través de las fibras nerviosas. Desde aquí, y a través de los cordones medulares, alcanza el cerebro, que es el órgano donde el dolor se percibe como tal.
La percepción del dolor es variable en cada persona y está, en parte, determinada por lo que se conoce como "umbral doloroso". Algunas personas tienen un umbral doloroso muy elevado y toleran dolores que otras personas hubieran considerado intensos o insoportables. Esta variación es habitual entre las personas. No obstante, ante una reacción muy intensa frente a un dolor, es recomendable consultar con el médico.
En general es útil en cualquier tipo de dolor de variada intensidad y origen. Es especialmente efectiva en dolores de cabeza y migrañas. También es muy eficaz para tratar dolores articulares, musculares y óseos, en dolores dentales y de oídos. A causa de su efecto inhibidor de las prostaglandinas, es efectiva en dolores relacionados con la menstruación, porque durante el ciclo hay una intensa estimulación de las prostaglandinas. Por su efecto antiinflamatorio es muy útil en dolores asociados a inflamación, como son las dolencias tras una intervención quirúrgica, luego de un traumatismo y para aliviar los dolores característicos de la artritis reumatoídea.
Los responsables del dolor de cabeza o cefalea son aquellas estructuras que contienen terminaciones nerviosas, como los vasos sanguíneos, que son altamente sensibles a diversos estímulos procedentes de otras regiones corporales y a las variaciones de la presión arterial. El aumento o disminución del diámetro de los vasos sanguíneos son estímulos capaces de inducir cefaleas.
El dolor de cabeza puede tener múltiples causas, entre las que destacan: estrés, tensiones de la musculatura cervical y dorsal, lesiones vertebrales, hipertensión arterial, visión forzada con mala iluminación, lentes mal graduados, etc.
El dolor de cabeza es el problema de salud que aparece con mayor frecuencia. Hasta el 90% de la población laboral sufre de dolores de cabeza al menos una vez al año, el 20% de ellos en forma crónica y un 12% tiene migrañas. El 70% de los dolores de cabeza son de origen tensional.
En situaciones de tensión no es infrecuente la aparición de dolor de cabeza tensional. Hasta un 70% de la población laboral sufre de cefaleas tensionales o de jaquecas. Ante esta situación, una de las soluciones más rápidas y efectivas es tomar uno o dos comprimidos de Aspirina® hasta tres veces al día para aliviar el dolor. Adicionalmente, dentro de sus posibilidades, se puede aliviar el estrés mediante ejercicios de relajación y deporte. Si en algún momento el tipo de dolor persiste, varía o aumenta de intensidad, es recomendable la consulta con el médico.
Se debe a la liberación de sustancias como la serotonina, histamina y prostaglandinas, las cuales tienen un efecto de contracción vascular, lo que desencadena el dolor. Es una sintomatología asociada en muchos casos a factores genéticos.
La migraña es un tipo de dolor de cabeza muy intenso. Aspirina® ha demostrado en estudios controlados que, a dosis de dos comprimidos (1.000 mg) por vía oral, reduce efectivamente el dolor y la frecuencia de las migrañas. La dosis se puede repetir hasta un máximo de tres veces al día (3.000 mg).
Aspirina® es un eficaz analgésico y antiinflamatorio. Ya en el primer decenio del siglo XX aparecían publicaciones recomendando este fármaco para el reumatismo articular, así como para dolencias con inflamación muscular. Es una indicación habitual para aliviar el lumbago, las contracturas cervicales y la artritis reumatoídea.
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