
Aspirina® actúa bloqueando la transmisión del estímulo doloroso, en una acción analgésica periférica. Gracias a ello, Aspirina alivia gran cantidad de dolores de intensidad leve o moderada: dolores de cabeza comunes, y cefaleas provocadas por la tensión.
También es muy eficaz para tratar dolores articulares, musculares y óseos, en dolores dentales y de oídos. Es una indicación médica habitual para aliviar los dolores característicos de la artritis reumatoídea. Por sus acciones como analgésico, antiinflamatorio y antifebril, es altamente efectiva en el tratamiento y alivio de los múltiples síntomas del resfrío y la gripe, como cefaleas, dolores musculares y fiebre.
Por su efecto inhibidor de las prostaglandinas, es efectiva en dolores relacionados con la menstruación, porque durante el ciclo hay una intensa estimulación de las prostaglandinas.
La Aspirina actúa bloqueando el mecanismo que provoca la fiebre, y baja la temperatura mediante la vasodilatación y la sudoración.
Por su acción antiinflamatoria es muy útil en dolores asociados a inflamación, como son las dolencias tras una intervención quirúrgica, luego de un traumatismo, cuando el médico así lo indique.
Su efecto es mayor cuánto antes se toma, por ello, cuando aparece el dolor está indicado tomar una Aspirina sin esperar a que el dolor aumente.
Una de las propiedades de la formulación de Aspirina® , en sus diversas presentaciones (Aspirina® 500, Aspirina® Forte, Aspirina®100 y Cafiaspirina) es su rápida disolución, por lo que su efecto es comparablemente más rápido que otros analgésicos.
Es aconsejable tomar Aspirina® siempre con agua, jugos o con los alimentos y respetar las dosis recomendadas.
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