
Aspirina® está especialmente indicada para aliviar dolores de cabeza comunes, malestares articulares y musculares, neuralgias, dolencias dentales y de oídos; para bajar la fiebre, disminuir la inflamación y, en su formulación Cardioaspirina®, para proteger el sistema cardio y cerebrovascular.
Cuando hay una lesión o una infección, en la zona agredida se generan unas sustancias llamadas prostaglandinas, las que podrían ser llamadas también "mensajeras del dolor" porque informan al Sistema Nervioso Central de la agresión y activan la respuesta biológica de dolor, inflamación y fiebre.
Aspirina® inhibe la producción de las prostaglandinas, produciendo así una rápida y eficaz acción de alivio del dolor, desinflamatoria y antipirética.
Aspirina® es el analgésico/anttinflamatorio más estudiado por la ciencia. Por su largo periodo de utilización, hay una amplia evidencia científica y experiencia clínica que comprueban su eficaz y rápida acción en el alivio de dolores de cabeza y musculares, de distinto origen e intensidad.
Está también científicamente comprobado que Cardioaspirina® tiene una acción antiagregante plaquetaria, es decir, inhibe el mecanismo de formación de trombos en el sistema circulatorio. Administrada a dosis bajas y regulares, disminuye el riesgo de infarto cardíaco, ataque cerebral y trombosis periféricas.
En 1897 el químico de Bayer Félix Hoffman logró sintetizar por primera vez en forma pura y estable el ácido acetilsalicílico (AAS).
El ácido acetilsalicílico (AAS) es un éster acetilado del ácido salicílico.
Su estructura molecular es:
C9H8O4
Peso molecular: 180,2 gr
Su proceso de síntesis consiste en tratar el ácido salicílico con anhídrido acético, en presencia de un poco de ácido sulfúrico que actúa como catalizador.
Sus cristales son alargados, de sabor ligeramente amargo y de color blanquecino.
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